Espero que la reforma del código penal evite estas barbaries, despropósitos de la interpretación de las leyes. Si la interpretación de la ley permite estos "fallos judiciales", ¿quizás deberíamos cambiar la ley? Lo dicho, la justicia hoy da asco.
¿Alguien sabe que es esto del Artículo 13? ¿O el artículo 11? Agregadores de noticias, copyright... Internet está a punto de morir. Seguro que si digo: "los memes van a morir, no vamos a poder hacer memes nunca más" sabemos de que estamos hablando.
Ha salido en las noticias, la norma para redactar la ley se aprobó en Septiembre pero todavía hay que redactar la ley, la directiva europea, por lo que todavía hay tiempo. El texto se puede consultar aquí. Un reparto justo de los beneficios no surge de prohibir contenido, sino de negociar una contribución adecuada de unos y otros.
Pues sí. En ruta. Y no debería sonar mal visto el percal inicial. La semana pasada me tocó hacer de anfitrión y recibir a gente para la reunión en vez de irme yo a Estocolmo o a cierto país asiático. Así que, no me quejo. Eso si, esta semana me noto los niveles de socialización bajo cero. Ya verás.
He acabado el libro de “La chica del tren”. Rápido de leer, algo evidente en ciertas partes, pero aún así me ha tenido una semana (aunque con un parón de más de una semana, que este otoño noto el cansancio acumulado) a tope con el libro. ¡Qué malos que somos los hombres! ¡Hasta dónde puede llegar la obsesión, o cuánto cuesta asimilar ciertas situaciones! No se, quizás no he estado en una situación parecida, al menos recientemente, pero... cuánto cuesta?...
Suena “You want a battle? (Here’s a war)” de BFMV
Como he acabado el libro y yo necesito lectura en los viajes, comienzo “El día de los trífidos”. Mira que tengo una larga lista y, además, he empezado el libro 1 de la Saga de Chanur, pero me ha dado por ahí. Espero ser mas regular en la lectura de este libro. Por cierto, lo primero que me ha llamado la atención, quizás por el marcado contraste, es la diferencia de tono en el relato de las relaciones entre hombre y mujer en un libro escrito hace nada (2015 - La chica del tren) y otro escrito hace mas de 50 años (1951 - El día de los trífidos). El sexo, el trato, la posición de la mujer... todo. Abismal la diferencia. Ahora estoy intentando visualizar como era ese mundo descrito por Wyndham, un Londres más allá del año 51, pasados los efectos de la Segunda Guerra Mundial, pero con una visión de los años 50. Leyendo el libro, los problemas que afronta una sociedad especializada hasta el extremo, me hubiera gustado ver como Wyndham habría tratado el tema de la dependencia tecnológica que tenemos en la actualidad. Cómo hemos de re-ganar el conocimiento, aprender tareas "básicas" de subsistencia, agricultura, maquinaria, cuidados médicos básicos... ¿por cuánto tiempo duraran las reservas de un mundo en una crisis como la que plantea el libro? Mucho de lo que tenemos es perecedero (lo primero que faltaría sería la electricidad para mantener la comida y similar) pero otras cosas no. Tenemos mucho conocimiento en papel, pero en un mundo con una dependencia tan absurda como tenemos hoy en día en la electricidad, ¿qué pasaría?
Pero no cualquier inteligencia, hablemos de la inteligencia emocional. Llevo con el tema en la cabeza un tiempo, pensando en mi pichurro.
¿Qué entendemos como "inteligencia emocional"? Bufff, ríos de tinta (el Amazonas y el Yang-Tse por lo menos) se han vertido sobre el tema. La definición que voy a usar es: "Inteligencia emocional es la capacidad de gestionar las emociones utilizando la razón. Las emociones son el imprescindible ejército que continuamente moviliza la razón."
"Fue el emperador romano Marco Aurelio (121-180 dC), apodado el sabio y verdadero padre de la inteligencia emocional. En su obra Meditaciones, excelente tratado de inteligencia emocional, incluye la frase que todas las facultades de Psicología deberían esculpir con martillo y cincel sobre el mármol de su fachada: “La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”."
¿No hay veces que sentimos que nos tracean, espían nuestras conversaciones, hablamos en casa de algo y después nos aparece como sugerencia en facebook o en youtube? Bueno, en la mayor parte de los casos no somos conscientes que, en realidad, tenemos tantos dispositivos conectados a nuestra identidad en la red que no nos damos cuenta de lo fácil que es obtener información de nosotros en base a eso. Estás en la oficina y piensas en algo, lo buscas en el navegador (o en el móvil). Se almacena. Miras lo siguiente y se almacena. El navegador tiene tu cuenta, Google tiene tu cuenta (y así todos). Y llegas a casa y lo comentas y hablas de ello y... nos están espiando.
En mi caso, esta vez, ha sido una sucesión de coincidencias e interés. ¿verdad? Un artículo en el periódico, en una serie dedicada a la educación, investigación y... de repente, nos están espiando 😏
Esa ha sido la conexión, bastante básica, por cierto. Y empiezas a leer sobre lo importante que es entrenar a la mente (siempre me hace gracia la analogía muscular, parece que solo entendemos lo de entrenar si lo asociamos con músculos y deportes), que si mindfulness que está de moda. Y después te das cuenta de que hay mucha gente que no logra eso de concentrarse, enfocar, parar y escuchar, ni siquiera 1 minuto en una sesión con sus hijos.
La tecnología es el diablo, nos obliga a un estado mental que nuestro cerebro, educado por miles y miles de años de selección y evolución "tranquila", no es capaz de manejar. Bueno, no creo que sea la tecnología. Es la sociedad y el impulso que ésta hace sobre nuestras vidas, en plan "consume, mira, lee, salta, haz equilibrio, llena tu vida para que no sea miserable, consume, mira, salta" y así de forma continua. No es la tecnología, es el uso que nos imponen de ella. Hace falta educación sobre el uso de la tecnología y, siendo honesto, no estamos preparados para dicha educación. La tecnología ha avanzado más rápido que la educación sobre ella, llevando a una generación (o varias) a delegar en "las divinas fuerzas de la naturaleza" para labrar dicha educación. Los resultados son evidentes.
Mientras, sigo batallando con la inteligencia emocional. Una pregunta que me asalta: ¿Puedes llegar a dominar la inteligencia emocional hasta el punto en que gestionas las emociones sin que se lleguen a manifestar externamente? ¿Será eso una ventaja competitiva en la supervivencia futura?
La pregunta es de las que te pilla por sorpresa en cualquier caso, pero en la situación que se encontraban, le costó algo más responder. Tuvo que tragar saliva un par de veces.
- Pues claro que si que lloro, cariño. A veces lloro...
- Tampoco lloraste cuando se murió la abuela. - le interrumpió - No te estoy pidiendo que llores. Es solo que no te he visto llorar nunca. Mamá llora a veces. Mi hermana llora mucho. Yo lloro. Pero a ti no te he visto llorar.
Notaba como le subía el nudo por la garganta, pero no iba a dejar que se le notara en la voz. De ninguna forma. No ahora.
- Bueno, es que cuando lloro no dejo espacio en mi corazón para otros sentimientos. Y casi siempre me gusta sentir otras cosas que no sea dolor. Me gusta sentir alegría por estar contigo, como ahora, como ayer en la playa mientras nos bañábamos. Me gusta disfrutar del silencio cuando estoy solo y oír mis pensamientos. Me gusta sentir las mariposas de tu risa y de la mía, de la de Mamá o de la de tu hermana, pero aún más de cuando reímos todos juntos. Jugar contigo o escuchar música. Hay muchos sentimientos y cada uno genera una reacción.
No iba a dejar que se le notara, pero la voz quería quebrarse. Mientras las nubes pasaban, mientras el ruido de fondo casi ocultaba cualquier otra cosa, su voz luchaba por no quebrarse. No iba a permitirlo.
- También siento tristeza, pero me gusta mirar a la tristeza como antesala de la alegría...
- ¿Antesala? - le interrumpió de nuevo. Daba la impresión de que había pasado lo peor, aunque su mano, pequeña, suave, apretaba la suya con una fuerza que le dejaba los nudillos blancos.
- Antesala es lo que precede a lo siguiente, como la tristeza, que da paso a la alegría. Prefiero dejar paso a la alegría cuanto antes. Incluso cuando me enfado, como antes, me gusta percibir esos sentimientos pero no dejar que me inunden.
- Pero a mi me llena la tristeza ahora mismo, Papá. Y quiero llorar.
- Y está bien que llores. Cada persona es diferente. Llorar es muy bueno, siempre que, como cuando llueve, veas el arcoiris después. Cada uno maneja su dolor de la mejor forma posible. Ya sabes que Mamá necesita llorar para ver el arcoiris, yo soy distinto. Pero tu puedes llorar si lo necesitas.
En ese momento notó que comenzaba a sollozar y le abrazó más fuerte. Ojalá pudiera protegerlo de todo con ese abrazo. Ojalá pudiera protegerlos a los tres. Pero sabía que no podía. Aún así, una parte de su cabeza seguía pensando y pensando cómo podría hacerlo. Es difícil ver la luz en ese pasar vertiginoso de nubes. Siguió hablando, como si ello pudiera conjurar la inspiración última.
- De todos modos, si he llorado a veces, lo que pasa es que lloro para adentro. Además no siempre se llora de pena. Puedes llorar de alegría, de reírte mucho, por una canción que te recuerda algo maravilloso, por un libro...
- ¡por una película!
- Eso es, por una película. De todos modos, ya te he dicho que llorar es bueno, siempre que después venga el arcoiris. Ven, acércate a mi y recuéstate aquí en mi lado, así estarás más cómodo.
¿Cómo puedes ver el arcoiris en esta situación actual? Es practicamente imposible. Una voz anuncia que en breve hemos de adoptar la posición de seguridad. El aire está menos viciado, hace menos frío. Ya no se ven nubes, salvo a lo lejos. Esas nubes no pasan tan rápido. La velocidad se ha reducido, podría ser un signo de esperanza. Al menos así quiere verlo.
Mientras se aproximan al final, le susurra unas palabras al oído.
- Te quiero
Con la otra mano se acerca a su mujer, buscando la fortaleza. Allí esta.
No se si pensaréis lo mismo pero la verdadera medida de la edad es la planificación. A ver, siempre hay balas perdidas que no planifican nada en su vida, pero eso conlleva el riesgo de hacérselo encima, sobre todo a ciertas edades. Pero por lo general, los años añaden planificación a tu vida... eso no significa que con los años todos adquieran las mismas habilidades ni que todo sea planificado. No toda planificación es voluntaria... que también la hay. Hay gente a la que le gusta planificar más, a otros les sale de forma natural (mi padre insiste en que yo se cuando voy a ir a mear el día de Navidad), otros prefieren algo de “misterio y sorpresa” en ciertos momentos (libre albedrío, caos, llamadlo como queráis), otros tienen una flor evidente en eso de la planificación. Pero al final, según pasan los años y avanzas por el sendero de la vida, se añaden “cosas” que obligan a una planificación. Responsabilidades y ocio (hijos, trabajo, familia, amigos) añaden necesidad de planificación. Cuando eres niño planifican por ti, en la adolescencia crees ciegamente en eso del "carpe diem", pero después te das cuenta de que eso del "aquí te pillo, aquí te mato" suele acabar contigo sólo en un bar, harto de cervezas, 😅 así que... a planificar. Y no hablo de hacer todas las cosas de forma rígida conforme a una agenda rayando la obsesión.
Suena “Traumatic” de Papa Roach
Al final, planificar (al menos según lo entiendo yo, que lo mismo tengo una flor 😜) es evaluar una lista de tareas, eventos y responsabilidades, y ver cual es la forma más adecuada de afrontarlos, incluyendo evaluación de imprevistos. Es gracioso pensar que esto es el A-B-C de la gestión de proyectos, que es el motor de la mayoría de las empresas (salvo los bancos, me imagino), y sin embargo a la mayoría le cuesta en su vida diaria. Es una forma básica de gestión. Evalúas que tareas hay que acometer, cuándo necesitas llevarlas a cabo, dependencias, riesgos (¿y si llueve?), cómo mitigarlos y así, cuando llega el momento, evitas agobios.
Suena “See who I am” de Within Temptation
Se interpreta la planificación como una pérdida de libertad, un encorsetamiento de la vida, pero a mi me parece lo contrario. El hecho de planificar te da herramientas para ganar en libertad. Siempre que no te obsesiones con la planificación. Siempre que seas capaz de reaccionar cuando no hayas planificado los acontecimientos, siempre que el evento no esperado te haga entrar en un bloqueo administrativo. Porque si no volvemos a eso de hacérselo encima, pero por lo contrario.
Suena “Nights of White Satin” de Oceans of Slumber
Y que conste, que no es por ganas. Pero me parece que de aquí a final de año vuelve a ser una temporada movida.
Suena “S.O.S.” De Apocalyptica
Empezamos con una parada técnica de 10 horas en Frankfurt, para una reunión. Cosas rocambolescas de la vida, es el punto equidistante de las tres personas que nos tenemos que juntar así que hemos decidido hacer el viaje. Si lo piensas fríamente, el coste del billete de avión es bajo, unos 200€ (en mi caso nada, porque ya iba a Estocolmo), no hay noche de hotel porque se puede hacer en el día, los costes en dietas son básicos (o inexistentes). Total, que sin que se haya inventado el teletransporte (que no, que no se va a inventar, pero molaría moverse como en Hyperion), allá vamos a la forma más eficiente de reunirnos.
Por cierto, que puestos a inventar, en vez del teletransporte (que ya digo que molaría) deberíamos hacer un esfuerzo razonable para hacer transportes más rápidos y eficientes. Yo creo que, en este mundo globalizado, resulta más y más común trabajar en equipos de diferentes procedencias (que, además, enriquecen las capacidades de esos equipos). Pero es que, dada la naturaleza humana, sigue siendo necesario el contacto personal, cara a cara, para poder desarrollar mejor el trabajo. Si, las reuniones vía Skype, WebEx, Hangouts o similar son buenas, de hecho, creo que son la mejor forma de tener reuniones “seminario” donde una o dos personas hablan sobre una materia y el resto (a veces, una audiencia grande) recibe la información. Pero para interactuar de forma dinámica, donde el lenguaje no verbal es tan importante o más que lo que se dice, sigue siendo necesario estar en la misma habitación. Porque las herramientas de colaboración mencionadas antes requieren de elementos adicionales para ser efectivas, necesitas una cámara que capte a la persona o personas en la reunión, necesitas pantallas donde efectivamente puedas mostrar todo, pero también necesitas pizarras electrónicas dónde poder escribir, dibujar y compartir en tiempo real, necesitas que, además, la interacción sea multidireccional para que todos puedan intervenir, pero también requiere de nuevas formas de trabajar, nuevos protocolos de relación que compensen la falta de interacción directa. Eso requiere tiempo (seguro que mis hijos tienen esa interacción más natural). Y para eso necesitamos hacer más eficiente (y rápidos) los transportes, hasta que llegue ese tiempo.
Suena “...To be loved” de Papa Roach
Mientras esperamos a que la tecnología avance, allá vamos a otro viaje de reuniones y más reuniones. Al menos parece que no hace muy mal tiempo en Estocolmo.